Eficacia vs Eficiencia en Publicidad: encontrando el equilibrio
Subir mil metros rápido o dos mil despacio. El símil que explica por qué el mejor ROI y la mayor venta casi nunca están en el mismo medio.
En el mundo de la publicidad, dos conceptos clave son fundamentales para el éxito de cualquier campaña: la eficacia y la eficiencia. Ambos, aunque a menudo confundidos, tienen diferencias significativas y desempeñan un papel crucial en el logro de los objetivos de marketing y comunicación.
La eficacia se refiere a la capacidad de una campaña publicitaria para lograr sus objetivos, como aumentar la notoriedad de la marca, mejorar el engagement o incrementar las ventas. La eficiencia, por otro lado, se centra en cómo se utilizan los recursos, como el tiempo y el dinero, para alcanzar esos objetivos. En pocas palabras, la eficacia mide el “qué” mientras que la eficiencia mide el “cómo”. Me gusta poner el siguiente símil:
- Subir una montaña de 1000 m a 4 km por hora
- Subir una montaña de 2000 m a 2 km por hora
Si miramos la eficacia, el mejor de los casos es el 2), pues es la montaña más grande que escalé. Pero, si miramos la eficiencia, el mejor de los casos es el 1, que es donde lo hice más rápido.
Regresando al ámbito publicitario, la eficacia es crucial para garantizar que una campaña cumpla con sus objetivos y tenga un impacto positivo en la empresa
La medición de la eficacia se hará con esos objetivos que queremos alcanzar, como las ventas que se consiguieron con una campaña en un medio publicitario, en comparación con el resto de medios.
La eficiencia, por otro lado, es esencial para controlar los costes y garantizar que el dinero invertido en publicidad se utilice de la mejor manera posible. El principal medidor es el ROI, que como las propias siglas indican es el retorno que nos da la inversión. También se utilizan el coste por mil impresiones (CPM), el coste por clic (CPC) y el coste por adquisición (CPA).
A menudo, las empresas, a la hora de decidir cuál es el mejor reparto del presupuesto de comunicación entre medios, se centran en el ROI, priorizando aquellos medios con mayor retorno. Pero, lo cierto es que la eficacia, es decir, las ventas que se pueden conseguir con una inversión determinada, es también un criterio clave en la elección del mix óptimo de medios.
Un medio como la televisión puede no ser el medio con mayor ROI, pero sí el que más ventas puede conseguir. Imaginemos que un anunciante sabe que con una campaña en televisión va a poder conseguir 1000 ventas incrementales, con un ROI de 1,1. La alternativa sería elegir un medio como un ROI mayor, 1,2 , pero que va a suponer 500 ventas incrementales. Es muy posible que el anunciante elija la televisión a pesar de su menor ROI porque lo que quiere es vender más, aunque le salga algo más caro.
Los medios digitales son en general medios con mayor ROI, pero incapaces de conseguir grandes incrementos en ventas. Esto es así porque para conseguir grandes volúmenes de ventas es necesario impactar a mucha gente (cobertura), al menos tres o cuatro veces (frecuencia), característica más propia de la televisión. Esto no quiere decir que haya casos aislados con comportamientos contrarios, pero en general es así.
Por tanto, aunque ambos criterios son importantes, la eficacia se centra más en las ventas que se consiguen y es importante dar al anunciante la posibilidad de optimizar el mix de medios con este criterio, y no solo con el ROI.
El verdadero reto en la publicidad es encontrar el equilibrio perfecto entre la eficacia y la eficiencia
Para lograrlo, es fundamental desarrollar estrategias sólidas y adaptadas a los objetivos específicos de cada campaña. Además, es esencial utilizar herramientas y tecnologías que permitan medir y optimizar continuamente la eficacia y la eficiencia, a lo mejor a partir de un criterio que determine cada empresa interesada.